Con los amigos, en Panzares. Esmeralda Echávarri, Raquel Goñi, Conchi Martínez, Eduardo Gorri, Javier Chivite, José Antonio Razquin, Javier García, Ignacio Olaz y Vicky Satrústegui. / SONIA TERCERO.

Con los amigos, en Panzares. Esmeralda Echávarri, Raquel Goñi, Conchi Martínez, Eduardo Gorri, Javier Chivite, José Antonio Razquin, Javier García, Ignacio Olaz y Vicky Satrústegui. / SONIA TERCERO.

Un lugar para el reencuentro

El puente de la Inmaculada está poniendo el broche dorado al año de oro de las casas rurales en La Rioja. La pandemia ha propiciado que los turistas vuelvan la mirada al interior del país, lejos de la costa y de las aglomeraciones

CARMEN NEVOT Logroño

El año pasado no pudo ser. La pandemia truncó el habitual reencuentro del puente de la Inmaculada. Se ultimaban los ensayos de Pfizer y Moderna y La Rioja había cerrado sus fronteras para frenar el avance de la segunda ola del coronavirus. Ni se podía salir ni se podía entrar. El viento soplaba de proa. La llegada de las vacunas cambió las re

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