Imagen de cómo ha quedado el andamio / Juan Marín

Dos heridos leves en un derrumbe en Gil de Gárate, que ha podido acabar en tragedia

La estructura estaba sujeta a uno de los balcones de un edificio que se está derribando a unos metros de la Gran Vía y, al vencer, ha caído sobre la fachada del bloque de enfrente

ÁFRICA AZCONA Logroño

Gran susto en María Teresa Gil de Gárate, junto a la Gran Vía. Dos personas ha resultado heridas leves este lunes después de que un andamio se haya desplomado y caído contra la fachada de enfrente. Alrededor de las 10.30 de la mañana la estructura, que estaba siendo utilizada en las obras de derribo que se están llevando a cabo en el edificio del número 4 de esa calle, se ha derrumbando cayendo de lleno contra el número 3 de la calle, así como contra una antigua sala de exposiciones que está siendo reformada como cafetería, en ese momento cerrada, y los talleres de alquiler de furgonetas que la empresa Racing tiene en esa calle y donde acababan de recoger uno de sus vehículos, según testigos presenciales.

La estructura estaba sujeta a uno de los balcones de la casa y al vencer, ha caído también junto al andamio la fachada del edificio. El impacto del andamio y la fachada contra el suelo ha provocado un tremendo estruendo que ha alarmado a los vecinos de la zona, muy céntrica y con gran paso de viandantes.

Uno de los heridos es el encargado de la obra, que se encontraba en la parte de arriba quitando el polvo con la manguera. Al vencer la estructura él ha caído pero, en principio, no ha sufrido heridas de gravedad. El otro obrero estaba abajo controlando el paso de peatones y se encontraba en estado muy nervioso tras lo sucedido.

La caída de todo el conjunto, además de llevarse por delante tres farolas, ha provocado una gran polvareda y en lógico miedo entre quienes pasaban cerca, que han corrido asustados hacía Gran Vía.

L.R.

A.A.

Uno de los testigos del suceso, el dueño del bar Neska - a escasos cuatro metros de donde ha tenido lugar el desplome- ha asegurado que era algo que se veía venir ya que la estructura, de 9 metros de ancho y diez de alto y que llegaba hasta la tercera planta, «se movía desde hace días». Él mismo ha sido testigo de lo ocurrido: «Se ha empezado a oír el ruido y luego se ha venido abajo, en ese momento yo estaba fuera atendiendo a un cliente que tenía en la terraza, estamos vivos de milagro, nos hemos librado por nada», ha señalado todavía con el susto en el cuerpo. «El ruido ha sido tremendo, pero también la polvareda que se ha formado, la gente ha empezado a correr asustada sin saber muy bien qué había pasado», relataba.

Hasta el lugar se han desplazado al menos tres dotaciones de bomberos para asegurar el perímetro y minimizar las consecuencias.

El suceso ha provocado una gran expectación, no solo entre los vecinos, sino también entre los comerciantes de la zona, que han acudido al lugar alarmados por el fuerte ruido que se ha escuchado. Según comentan los propios vecinos, ha sido un milagro que no haya ocurrido nada más grave, ya que es una zona de mucho paso y en la que suele haber colocadas terrazas. «Si hubiera sido por la tarde seguramente que estábamos hablando de muertos», resumía la dueña de un local próximo que justo había pasado por el lugar del sniestro poca antes cuando se dirigía a abrir el establecimiento.

Según informa el Ayuntamiento de Logroño, «la empresa tenía todos los permisos y la dirección facultativa en regla».

L.R.